Para empezar hay que tener claro cuál será el público objetivo del negocio. Al principio es más conveniente tener un foco claro y preciso y enviar un mensaje nítido hacia un grupo de consumidores definido. Más tarde habrá tiempo de diversificar de acuerdo a la evolución de la demanda.

Si tenemos claro cuál es nuestro público objetivo procederemos a diseñar y desarrollar el sitio web. En caso de no contar con especialistas en programación, desarrollo web, diseño web o posicionamiento SEO dentro del equipo lo mejor es acudir directamente a una agencia especializada. En ella nos aconsejarán y desarrollarán la web adecuada para conseguir nuestros objetivos empresariales. A nivel de diseño se puede decir que rige la máxima de menos es más, es decir cuánto más limpio sea el diseño más claro quedará el mensaje que queremos transmitir y más fácilmente podremos convertir las visitas en ventas. La descripción de los productos o servicios ha de ser concisa y clarificadora. También es conveniente trabajar esos textos descriptivos con palabras clave para que los buscadores como Google encuentren nuestra página fácilmente.

Una vez que la web ya está desarrollada y online llega el momento de promocionarla a través del marketing online. Las técnicas de marketing online son muy variadas pero podemos destacar el linkbuilding, intercambio de banners, SEM (SEO de pago), publicidad online, campañas de e-mailing, redes sociales… La lista es larga y muchas veces no es posible utilizar todas las herramientas a la vez por lo que habrá que elegir y de acuerdo a la naturaleza del negocio unas serán más efectivas que otras. Tras implementar una campaña de marketing online siempre hay que medir los el impacto de la misma para saber si está dando resultado o hay que cambiar de técnica.

Asimismo es clave la atención al cliente. Que la gente vea que detrás de esa web tan bonita hay alguien que les puede atender de personalmente. En el caso de las tiendas online es aquí donde a fin de cuentas se juegan el vender o no vender. Esto lo conseguiremos teniendo varios canales de comunicación directa con nuestros clientes y atendiendo eso canales lo más rápidamente posible. Los canales más habituales son el teléfono, correo electrónico, redes sociales y chat directo en nuestra propia página web.

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